seguro que es una bailarina y lleva sus otras zapatillas en el bolso que cuelga de su espalda. No importa que este inmóvil y con la mirada perdida en el otro extremo del pasadizo, yo me la imagino dando saltos y giros. Tan perdido voy que me doy de frente con un tío que por la mala hostia que tiene, es casi seguro que no es bailarín.
En fin de vuelta a la realidad y a esperar hasta estar sentado en el vagón para seguir soñando con tablas, sudor y piernas de bailarina.
Vamos. ¡Animate! ¿Por qué no escribes lo que estas pensando?